viernes, 4 de julio de 2014

Los errores cuestan.

    Buenos y nublados días, bueno acá en Guadalajara esta nublado y la verdad es que a mi los días nublados no me desagradan excepto cuando voy a lavar mi ropa. Cambiando de tema, el otro día estaba haciendo limpieza en Facebook o sea eliminando a personas que la verdad la verdad ni les hablo ni nada y hasta podría decirse que algunas me caen poquito mal; recordé a aquellas personas, aquellas amistades que ya pasaron a mejor vida unas por circunstancias de la propia vida como la escuela, el trabajo, los círculos sociales y otras que pasaron a mejor vida por errores que comete uno, por inmadurez, por estupidez, por las dos cosas juntas, el chiste es que empecé a recordar a amigos de la secundaria, de la prepa, de la universidad que en verdad fueron muy buenos conmigo y yo los deje ir, o mas bien ¡los ahuyente! Se me ocurrió la grandiosa idea de buscarlos en Facebook y agregarlos como amigos pensando claro la mejor escena que era que me aceptaran, pero el resultado fue que uno me rechazó y a otros ni los encontré, ese resultado me hizo llegar y entender aun más que, los errores cuestan, y que muchas veces ya no hay vuelta atrás y que ahora soy mas cuidadosa y creo yo que, también la edad me ha dado otros puntos de vista y cierta madurez. Nunca dejaremos de equivocarnos y aprender por que de eso se trata el crecimiento humano, de aprender, de equivocarse, de ganar de perder.
     Y bueno quise hablar de esto porque hace poco a unas amigas, mis amigas las osas pandas Cata y Queta pasaron por una circunstancia que les puso los pelos de punta, resulta que poco mas de un año pusieron un negocio entre ellas y una amiga suya en común, todo iba bien pero como saben, en cuestiones de dinero no hay amigos y los roces empezaron, primero se salió Cata del proyecto y recientemente Queta, y la amistad entre Cata, Queta y su amiga la gatita Candy pues terminó, y echándole mas limón al caldo aparte de perdida la amistad también esta latente la pérdida del dinero que invirtieron en el negocio pues Candy la gatita ya saco las uñas y lo mañosa y al final ella se quedo con el negocio.
    Con los errores con las tropezadas de la vida se puede perder amigos, dinero, tiempo, tal vez el trabajo, pero también se aprende, Cata y Queta aprendieron que la siguiente ocasión que quieran hablar de negocios que un documento las respalde, y que en muy pocas ocasiones se puede volver atrás como me sucedió a mí con los amigos que un día trate mal.

Buen fin de semana, los quiere su amiga La Osa Jocosa.

2 comentarios:

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  2. Francamente, Osa Jocosa, tienes más razón que una santa. Con las tropezadas que uno da en el camino de la vida, se puede perder amigos, dinero, tiempo…. e incluso, como yo, zapatos, narices y dientes. Pero, como dices, de todo se aprende, y yo aprendí a elegir el mejor zapatero, el mejor cirujano estético y el mejor dentista que pude agenciarme. Y como no hay mal que por bien no venga, ahora disfruto yendo descalzo, de la nariz de Cyrano de Bergerac y luzco como dientes un alicatado que ya lo quisiera el hospital más higiénico

    Un saludo

    Zapato y Cordon

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